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lunes, 12 de diciembre de 2011

Melodía bélica en el Clásico

Pablo Orleans | El ritmo del Barça sonó con acordes dorados por la capital de España. La orquesta dirigida por un coherente y atrevido Pep Guardiola impuso su perfección en uno de los escenarios más exigentes del mundo. Ni el rápido traspiés sufrido con una nota malsonante de un Valdés demasiado confiado en conocer a la perfección la partitura, ensayada durante años y con notas minuciosamente seleccionadas, impidió que el respetable ovacionará la actuación de los maestros y salieran victoriosos de tan complicado compromiso. De la mano del genio argentino, Leo Messi, la sinfonía paciente del grupo en general cosechó frutos conforme pasaban los actos. Iniesta, hábil como siempre en su faceta, y Xavi, manejando la batuta con habilidad y esmero, hicieron de "flautistas de Hamelin", robando resistencia a los blancos oponentes y animando a los suyos a seguir el único camino posible: la música perfecta.


Fue entonces cuando la batalla dio un vuelco enorme. Los vengativos guerreros capitalinos, buscando con ansia el momento de devolver los golpes pasados, dejaron a un lado la concentración y se centraron en apuntillar al bando rival con precipitación y necesidad. Se ahogaron en sus propias exigencias y su líder, un Ronaldo que llegaba con una buena racha de bajas en anteriores batallas, erró inexplicablemente en los momentos en los que los jefes nunca deben fallar. Siguiendo el guión de guerras anteriores, el portugués se cerró en sí mismo y la presión apagó su gran momento de forma hasta el momento. Así, el batallón culé avanzó sin descanso pero con cautela por terreno hostil penetrando por tres veces en el campo base rival. El primer susto quedó en anécdota y los de Guardiola se alzaron con la victoria. Una batalla ganada no da la guerra, pero anima a las tropas a seguir luchando por conseguir su objetivo. La Liga todavía no está (ni mucho menos) sentenciada.

Imagen | As.com 

miércoles, 4 de mayo de 2011

Wembley: El pase a una justa victoria



Pablo Orleans | Con el ambiente enrarecido, pesado ante la tensión y el diluvio caído sobre Barcelona, ante tantos momentos de rivalidad, de discusiones banales infundadas en excusas pasadas, en heridas abiertas que todavía no han cerrado, Barça y Madrid volvían a verse las caras por quinta vez en la temporada. Con mala cara y peores pulgas, los amigos de 'La Roja' ni se miraban en el obligado cruce de la UEFA prepartido y que más de uno habría evitado. Las mentes concentradas, distaban mucho del mensaje victimista que, una semana atrás, el neodios madridista José Mourinho, había realizado en rueda de prensa cargando contra el colegiado una derrota para salir airoso de un mal planteamiento. Guardiola, conocedor y víctima del pundonor merengue, preparó a los suyos para una vuelta en la que nada estaba hecho y había mucho que perder.

El pitido inicial demostró el remiendo del visitante intentando olvidar el error de anfitrión. El Madrid presionaba y buscaba el balón mientras el Barça, experto en la posesión y el desquicio repetitivo, manejaba la batuta del partido con rapidez y espacios. La combinación perfecta no surgió y los espacios se creaban al tiempo que se cerraban, con la misma velocidad con la que el Barça hacía circular el esférico y el Madrid cerraba filas y presionaba la salida del balón. Un equipo blanco que condujo el tuteo con el Barça de un modo óptimo y claro, prometiendo próximas entregas de igualdad futbolística aunque no numérica. Los blancos, otra vez agresivos en los choques, apuraban el reglamento hasta el límite, fuertes en las entradas, severos en los cruces. Mientras varios de sus jugadores como Lass, Carvalho o Adebayor debieron haber abandonado el terreno de juego con anterioridad, la cúpula del Madrid y sus voces más representativas daban a entender un robo en el Camp Nou y en la eliminatoria. 

En este aspecto, he de decir que no estoy de acuerdo señor Mourinho. No estoy de acuerdo señor Casillas. No, señor Ronaldo. El Madrid ha podido verse perjudicado ante el Barça como los culés ante el Madrid. Mientras que a los blancos les expulsaron a un jugador como Pepe en una entrada excesiva, fuera de lugar y digna de un jugador de sus características (todos sabemos cómo actúa sobre el terreno de juego), mientras se quejaban del teatro culé o del mal-llamado 'gol anulado' a Higuaín en el Camp Nou, mientras se quejan de eso, el Barça, saboreando el dulzor de la final de la Champions, nada dice sobre el penalti de Marcelo a Pedro en la ida, de las varias expulsiones que debió haber recibido el Madrid en la eliminatoria o de la poca profesionalidad de sus jugadores tras caer eliminados en las semifinales de la Champions. No hay nada peor que no saber perder, que ser un mal perdedor.


Y así, entre quejas y lamentos, lágrimas dispares y excusas injustificadas, el fútbol galardonó al mejor, Andrés Iniesta, como el autor de otro detalle, de un lapso en el tiempo, de un hueco libre. La perfección del movimiento, el control de la velocidad y la precisión en el conjunto dejó solo a Pedro para que batiese a Casillas y dejase la eliminatoria más sentenciada, al Madrid más tocado. Aún así, los merengues reaccionaron pero el Barça pausó el esférico, mandó en el balón y consumió, poco a poco, un partido consumido desde hacía 90 minutos. La realidad superaba la ficción. La verdad mandaba sobre la falsa acusación. El Barça, con fútbol, sellaba el pase a la final de la Champions con un pase justo. Wembley espera. Veinte años después, no le defraudemos.

Imagen | El País
      

jueves, 7 de abril de 2011

La casi excelencia asegura el clásico

Pablo Orleans (para Más que fútbol) | Lo esperado se asegura. El Barça - Madrid de semifinales de la UEFA Champions League está, salvo catástrofe mayúscula, más que hecho. Los cuatro de diferencia, simétricos al trabajo del Madrid ante los ingleses, los ha repetido el Barça, eso sí, no sin riesgo, sufrimiento, ni esfuerzo. Es más, los ucranios del Shakhtar, bien plantados en la alfombra del Camp Nou, llevaron el peligro más de lo que hubiera o hubiese deseado un seguidor culé. Más de lo que hubiere imaginado. La táctica de Lucescu, como el agua. Con un inicio fulgurante en el que la agobiante presión visitante impedía el buen hacer de los de Guardiola, el conjunto ucraniano presionaba con ánimo de lucro y conseguía aumentar la presión sanguínea de la máxima competición europea a los corazones azulgrana.


El trío atacante de los tigres, formado por un activo errante Luiz Adriano en punta, bien escoltado por dos veloces figuras llamadas Douglas Costa y Álex Teixeira, comandaron bien un ataque en el que sólo falto precisión para pasar, controlar y rematar una faena inquietante. Pero apareció Andresito y apagó la llama de la ilusión. Desde aquel insignificante momento, en el que el marcador decantaba el choque en favor de los locales, la estrategia —minuciosamente preparada durante el duro trabajo semanal—, se desvanecía en segundos tras un desafortunado despeje que cogió el que menos debía y que apuntilló con perfecta finalización. De ahí en adelante, once jugadores por detrás del balón auguraban un asedio continuo con contragolpes varios y búsqueda del acierto arriba. No funcionó.

El Barça, fiel experto donde los haya, siguió a lo suyo. Toque, toque, toque y más toque. El balón corría de un lado para otro y el encuentro se asemejó por momentos a un partido de fútbol sala a lo grande. Los rápidos recorridos del balón y la precisión en los desplazamientos desubicaban al rival y mantenían un control total que cojeaba cuando el aburrimiento rozaba lo cómico. El exceso de posesión, repetitivo y monótono, desconcentraba incluso al Barça. El fútbol semihorizontal, envidiable y exquisito, tiene su momento excitante en el preciso momento del desmarque. El pase llega solo. Alves, Villa o Messi buscan el hueco. Xavi, Iniesta o Messi conjugan el pase. Todo rodado. El segundo, perfecta maniobra milimétrica con final feliz.

Tras el descanso, Piqué completó la estrategia de Pep poco antes de que el magnífico zurdazo de Keita apaciguase la alegría ucrania con el accidente de Rakitskiy tras fallo de marcaje de «el jefecito». Cuando todo estaba hecho, cuando la ventaja global era evidente y cuando la fiesta estaba completa en el Camp Nou, Alves inventó una última asistencia para intercambiar papeles con Xavi y abrir las palmas de los culés mostrando el gesto que un día hizo Piqué. El 5-1 final asegura el pase. Diferencia de cuatro goles para ir a Donestk tranquilos, sin Iniesta y con un Messi en blanco crispado, con hambre de gol.

Se han cumplido los pronósticos. El Barça - Madrid se jugará a finales de abril. Cuatro partidos en apenas tres semanas que decidirán el futuro próximo de merengues y culés. Los unos, a seguir manteniendo el nivel de los últimos años acompañando el juego con títulos. Los otros, a volver a esos años gloriosos en los que mandaban en el viejo continente. Y sólo un ganador. Uno para llevarse la gloria en España y Europa. Uno para disfrutar del presente y rentabilizar el futuro. Ya se han abierto las apuestas, ¿quién se llevará el gato al agua?

Imagen | El País
      

miércoles, 2 de diciembre de 2009

DE BALONES DE ORO


Messi ya es el número uno. Enhorabuena crack.


Pablo Orleans | Parece ser que Messi es el nuevo Balón de Oro. Tras él, el portugués Cristiano Ronaldo se sitúa en el segundo puesto y, un escalón por debajo, Xavi e Iniesta ocupan la tercera y cuarta posición. Con este panorama podríamos decir que en el Fútbol Club Barcelona hay tres Balones de Oro porque:

1- Messi, el merecido(?) vencedor, ha ganado cinco títulos en la temporada 2008/2009. Xavi e Iniesta también.

2- Messi, el gran(?) vencedor, marcó 38 goles para su equipo en la temporada 2008/2009. Xavi e Iniesta le dieron la gran mayoría de los pases de gol que marcó el argentino.

3- Messi, el primer canterano blaugrana en conseguir tan preciado premio, fue decisivo en casi todas las finales que disputó el Barça la temporada pasada. Xavi e Iniesta, con su distribución del balón -de cuero- y con su especial visión de juego para realizar pases y jugadas imposibles, además de con sus goles, también fueron determinantes en momentos necesarios. (Gol de Xavi de falta en la Supercopa de España y gol histórico de Andrés Iniesta en el descuento del partido de vuelta de las semifinales de la Champions League en Stamford Bridge).

4- Messi, la pequeña y ágil pulga argentina, ha conseguido sorprender al fútbol mundial con su verticalidad, su velocidad y sus goles. Xavi e Iniesta también. Hoy por hoy, si el Barça tuviese a dos centrocampistas distintos a Xavi e Iniesta, Messi no habría podido recibir este galardón, os lo aseguro.


CONCLUSIÓN: Es una bobada y una tontería hacer un Ránking sobre el mejor jugador del mundo en una temporada. Para que un jugador triunfe, no sólo debe triunfar él mismo, sino que lo debe hacer un equipo entero de 22 jugadores, un cuerpo técnico inmenso y una gestión deportiva de la Directiva impecable. Con esto, no es sólo el Balón de Oro del crack argentino, sino que debería ser el Balón de Oro del F.C. Barcelona por la espléndida temporada 2008/2009. Que Messi tuvo muchos días malos y ahí estaban Xavi, Iniesta, Eto'o, Henry, Gudjohnsen, Keita, Touré Yaya, Busquets, Puyol, Piqué, Alves, Abidal, Silvinho, Márquez, Bojan, Hleb, Valdés, Jorquera o Pinto. Todos, absolutamente todos sin excepción (y perdón si me he olvidado a alguno...) hicieron un papel espectacular toda la temporada. No sólo Messi o Cristiano Ronaldo merecen los éxitos cosechados por un conjunto que, perfectamente engrasado de pies a cabeza, sabe llevar a cabo una labor deportiva inmensa que hace que únicamente uno de ellos se pueda comer la tarta. Buen provecho pulga. La tarta es de todos.

Imagen | Terra.com
 

sábado, 21 de noviembre de 2009

DUDAS EN DELANTERA

Pablo Orleans | Tras la repentina lesión del genio de sueco de la delantera azulgrana, Guardiola debe ahora seleccionar un tridente ofensivo de garantías que supla a la perfección la delantera de gala que acostumbramos a ver jugar en partidos importantes. No lo es menos el choque que se jugará esta noche en La Catedral, pues tras la derrota que va a sufrir a las 20.00 horas el Real Madrid ante un Racing liderado por Tchité, el equipo culé necesitará de los tres puntos para distanciarse de los blancos y afianzar una primera posición de cara al choque del martes contra el Inter de Milán.

Existen numerosas opciones para combinar un tridente atacante que deberá luchar en un ambiente complicado ante unas 40.000 almas que animarán en euskera y con gran decisión a uno de los equipos que más merecen estar en lo alto de la clasificación. El Athletic, lejos de sucumbir ante la globalización futbolística del momento, ahonda todavía más en la idea de "con lo nuestro, cueste lo que cueste" y se enfrenta con gran valentía al poder millonario de los que fichan lo que quieren a base de talonario. No es, este Barça, uno de los equipos que lo hagan todo de este modo. Bien es cierto que las arcas del club están bastante bien servidas como para poder hacerlo, pero la llegada de Pep al banquillo de Can Barça, unido a la gran calidad y cantidad de jugadores que nutre La Masia y al inagotable trabajo de muchos técnicos y entendidos del fútbol desde épocas pasadas (véase 'Juan' Cruyff), hace que esta plantilla que hoy fabrica unos de los 'fútboles' más lujosos y enamoradizos de la historia esté en parte basado en la ardua faena de enseñar desde muy pequeñitos a futuras promesas que tratan al balón de una manera especial.

A lo que iba. 
De entre las opciones que se barajan para la delantera azulgrana de esta noche en San Mamés, yo me quedaría con una en especial. Lejos de probar cosas raras y de arriesgar con decisiones complicadas, daría la oportunidad de demostrar su valía a uno de los mejores delanteros del fútbol actual. Llegó a Barcelona y no cuajó en su primera temporada. "Está viejo", dicen unos. "Ya no es lo que era", comentan otros. Yo estoy con Tití. lo apoyo y sigo pensando que, aunque no es el mismo jugador que lideraba al Arsenal (un Arsenal que, por cierto, jugaba única y exclusivamente para él), es uno de los delanteros más válidos para liderar en una noche como la de hoy sábado, 21 de noviembre de 2009 a un Barça que va a tener que esforzarse al máximo ante un conjunto histórico conocido, 'casualmente', por no dar su brazo a torcer hasta que el colegiado X pite el final del encuentro.

Con la posición de nueve cubierta por el delantero galo, las otras dos posiciones las ocuparía por dos genios que hacen de este Barça un equipo completamente diferente. Messi por un lado, con sus internadas verticales, sus regates fugaces y su velocidad en carrera puede ser la figura determinante en una jugada aislada que la pulga convierte en uno de los mejores goles de la historia (véase gol contra el Getafe). En el Barça, Messi es el Messi de siempre, el que lucha, el que se divierte y el que ingenia. Ese jugador pequeñito que hace de su corta estatura y su agilidad su mejor virtud. Que lo critiquen en su país. En el Barça lo queremos y eso se refleja en el campo.



Por último y acompañando a los dos cracks mundiales líderes de sus respectivas selecciones, colocaría a otro líder de selección y club de fútbol. Andrés Iniesta, uno de los jugadores más queridos del fútbol español, ese jugador que hace del fútbol un deporte fácil, ése que inventa cada vez que se mide a un rival duro, que sale de situaciones comprometidas de una forma sorprendente y que sobrevive de una manera sencilla en  un mundo en el que la excentricidad es un síntoma inequívoco de las grandes estrellas mundiales (véase Ronaldo), debe acompañar en la banda a sus otros dos compañeros. Algunos dirán que "Iniesta debe jugar más abajo". Otros comentarán que "no es un jugador de banda". Yo les digo que Andrés juega bien donde le pongas. Que cumple a la perfección tanto de media punta, como de extremo, como de interior, como de centrocampista organizador, como de defensivo. Es un jugador que sabe cómo jugar donde se le ponga. Es el jugador 10.




Así pues, éste es mi tridente ofensivo. Lleno de calidad, verticalidad, velocidad y gol. Un trío de ases que puede volver loco a un equipo de fútbol entero. Un terceto que, seguro, dará mucha guerra a la zaga de San Mamés.

En el banquillo dejaría a Bojan y Pedro. No es que no confíe en ellos, pero hay partidos y partidos para que dos canteranos jueguen. En San Mamés, en un partido presumiblemente duro en el que los jugadores locales se van a dejar la piel en cada jugada, no puedes colocar de delantero a un Bojan bajito que, aunque no se amilane ante nada (hay que ver el genio que tiene el señor Krkic), no tiene nada que hacer ante los físicos de un Amorebieta o un Ustaritz en un cuerpo a cuerpo. Por otro lado, a Pedro creo que le puede poder la presión y las entradas de Koi e Iraola. Él sí que se podría amilanar en un escenario como ése si entrase de inicio. Es por esto por lo que creo que si deben jugar lo deben hacer como revulsivos cuando la zaga rojibanca esté agotada, dándole la puntilla a un equipo que luchará hasta el último momento. Además, veo más capacitados a cualquiera de los dos canteranos anteriormente nombrados para la figura de revulsivo que a Henry. El francés debe entrar de inicio.

Ésta es mi propuesta.