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domingo, 7 de febrero de 2010

15 DÍAS DE AUSENCIA, BUEN FÚTBOL Y VILLARATOS MENTIROSOS

Pablo Orleans | Por fin acabé los exámenes de enero (remontándonos al vigésimo sexto día del pasado mes) y fue entonces cuando necesitado de un descanso inmerecido pero querido (inmerecido porque no he cumplido con el blog como para tomar este respiro...) desconecté de este mundo inmenso que es internet para volver 15 días después y hacer un pequeño balance de todo lo que ha pasado en la actualidad culé futbolística, claro. A mi vuelta me he encontrado con un mundo parecido pero algo cambiado. Durante estos quince días he escuchado cosas extrañas, palabras inexistentes y, sobre todo, he visto buen fútbol. Quince días de relax, madrugadas en compañía de la radio, tardes de aburrimiento y deporte...en fin, días de desconexión.

Vi fútbol. Vi al Barça ganar, ganar, ganar y volver a ganar. También vi al Madrid hacer lo propio. Vi fútbol inglés e italiano y disfruté de otros deportes ajenos al de once contra once. Pero lo que más me ha sorprendido de estas dos semanas ha sido el intento fracasado y ridículo de la prensa sensacionalista de la 'capi' por derribar la alta moral de los hexacampeones. La manipulación de las imágenes del gol legal de Pedro, las continuas insinuaciones acerca del Villarato (claro para blancos y exagerado para el resto) que -se supone- favorece al Barça en detrimento del club español más favorecido de la historia de nuestro país (no olvidemos los casi 40 años del mandato franquista en el que los árbitros gozaban de todo menos de objetividad futbolística, favoreciendo al equipo del "Gobierno", por llamarlo de alguna manera...) y lo que me puedo imaginar acerca de lo que ocurrió ayer en el partido ante el Getafe, en el que seguro hay algo que ha favorecido al Barça, como la casi intervención de Ibra en el golazo de Messi que puede confundir a Codina... me parece esperpéntico y surrealista viendo la gran cantidad de jugadores blancos impolutos (¿tendrá algo que ver?) que había delante del balón y que Leo, con ese golpeó increíble y un efecto imposible superó con gran facilidad.

Algo me hace pensar que desde la ciudad que capitanea España hay cierto 'canguelo' que ellos predicaban hace un tiempo y ese miedo lo intentan maquillar atacando de alguna manera. La invención del Villarato demuestra ese miedo terrorífico a sucumbir, otro año más, al poderío futbolístico culé. Miedo de sufrir en su propio estadio el fútbol total de los de Guardiola, de volver a ser segundones en un deporte en el que fueron coronados como mejor equipo del siglo XX. Eso es el pasado, muy pletórico en el club blanco, pero que ahora no sirve. Ahora sirve el presente, el fútbol de ahora, los títulos de estas campañas. El hexacampeonato dolió y sigue doliendo en la capital y la envidia se está apoderando de los seguidores de Concha Espina. No puedo pensar otra cosa.
   

martes, 22 de diciembre de 2009

UN AÑO DE ENSUEÑO

Pablo Orleans | El año 2009 no ha sido nada bueno en lo que a economía se refiere. Una crisis mundial que ha asolado el planeta y ha arruinado a familias enteras, ha cerrado miles de empresas y ha dejado sin trabajo a millones de personas en todo el mundo. No sólo la crisis ha dejado al 2009 como un pésimo año. Las guerras, los secuestros y asesinatos, el desacuerdo por salvar el planeta y vencer al cambio climático, las catástrofes naturales y muchos otros problemas no menos importantes como el hambre, las desigualdades sociales y las enfermedades que existen en todo el planeta desde hace mucho tiempo (incluyendo una gripe A que si ha sido tan alarmante se ha debido a la fácil propagación más que a la mortandad) han hecho que el balance global de este último año de la primera década del siglo XXI sea, más bien, nefasto.

Nada parecía ser bueno. Todo eran desgracias y problemas (sobre todo) globales hasta que en una cosa, para mí, ha sido positivo este 2009. El fútbol, como siempre, deja de ser un deporte cualquiera para convertirse en una terapia que hace que cualquiera que seamos aficionados a él, nos haga olvidar, durante 90 minutos, todos los males que podamos tener y hace olvidar todas las procupaciones que no nos dejan dormir.
Gracias al fútbol, este 2009 no ha sido tan nefasto. Gracias al Barça, este 2009 ha sido una continua alegría futbolística. Aunque no hubiese logrado ni un título de los seis que ha podido conseguir, únicamente el juego del equipo -que llama a la victoria- hacía que disfrutase con un deporte que, digan lo que digan los que lo odian, es más que un deporte. Y no me refiero a un negocio, que también, sino a algo más abstracto, menos palpable: un sentimiento.

Con los seis títulos conseguidos, con un fútbol de ensueño y con la esperanza de que siga esta racha lo máximo posible, el Barça ha añadido un plus de alegría que ha ayudado a que este 2009 no sea el 2009 de todo el mundo (o de muchos...). Primero la Copa, la Liga y la Champions. Luego las Supercopas. Para terminar la faena: el Mundial de clubes. Todo perfecto. Nada fuera de sitio. Un año para enmarcar y destacar en los libros de historia (del fútbol). Un año para enseñarles a las jóvenes promesas del fútbol venideras cómo se hace una temporada 10. Cómo se consigue lo máximo con respeto, humildad y esfuerzo. Cómo se consigue triunfar sin hechar mano de la cartera y cómo se puede mantener un nivel de juego altísimo durante tanto tiempo. Muy fácil: Un buen entrenador (gracias Pep) y ambición.

Así pues, el fútbol ha servido de psicólogo en malos momentos; de payaso en momentos de bajón moral; de entretenimiento y compañía en momentos de soledad; de reunión con los amigos en momentos felices; de esperanza en momentos desesperados y de fuerza en momentos de flaqueza. El fútbol, hoy más que nunca, ha servido para que la vida sea menos dura. Los que son del Barça lo entenderán...o eso espero.