martes, 5 de enero de 2010

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA...¿O NO?

Pablo Orleans | Terminó 2009 y ya nació 2010. Con esperanzas renovadas, más hambre de títulos y la misma idea de monopolizar los partidos con largas posesiones, los pupilos de Guardiola, encabezados por la figura del ex-capitán culé -cada día con menos pelo en la cabeza, por cierto, ya sea por rapadas (cómo aprenden Valdés y Alves...) o por la preocupación de intentar seguir dando ejemplo por los campos de fútbol de la península así como de lo demasiado que se está hablando sobre su renovación-, esos pupilos recibieron, este sábado y tras la resaca que deja el buen bourbon on the rocks de noches viejas (días nuevos de dolor de cabeza), a una de las mayores pesadillas que ha pisado el verde del Nou Camp desde hace ya algún tiempo. Un Villarreal muy serio, con las líneas juntas y sabiendo a qué jugar, disputó el partido de tú a tú a un Barça desquiciado por momentos ante tanto rival amarillo supersticioso en los alrededores. Luchando por una posesión que nunca antes había estado tan disputada en partidos donde jugaban los culés, el Villarreal utilizó el arma más letal de los catalanes para atacarle y al tiempo dejarle sin defensas: personalmente, la táctica más acertada.

El Barça lo intentó desde el primer minuto e intentó jugar como siempre. Esta vez, el balón lo tuvo menos tiempo y eso significó no poder jugar con sus rivales como acostumbra, sino que tuvo que correr, de lo lindo, para conseguirlo. El tiempo pasaba y el Barça seguía intentando ampliar los minutos con la bola, pero le era imposible. La defensa sufrió más y el Villarreal se vino arriba, lo que significó mayor peligro para el conjunto azulgrana que no se acabó de sentir cómodo en ningún momento. Así se pudieron ver escenas de nerviosismo por parte de los jugadores culés, pues el liderato estaba en juego y en casa no se podía fallar. Al final, reparto de puntos y la rehabilitación de un equipo que comenzó de un modo nefasto. El Villarreal está cogiendo carrerilla. La moral la subió en uno de los campos más difíciles.

Por lo demás, destacar al reaparecido (yo nunca lo he visto mal...evitando comparaciones con el del Arsenal) Thierry Henry. Se movió como siempre, encaró como siempre, le salió como a veces, casi marcó como últimamente y fue clave, como en muchos encuentros. Su misil al larguero dejó claro que sigué ahí, que no está muerto. Su desmarque para dirigirse al balón demuestra que sigue siendo 'Tití'...¿con unos años más? Sí, ¿y qué?
Por otro lado, y no menos importante, la figura de Pedro volvió a brillar con el escudo del Barça. Hoy he leído que ha dicho que le dicen que tiene una flor. Yo no sé si será una flor ni dónde la tendrá, pero que la conserve, porque si sigue así, ¿quién lo descarta para el Mundial?
Grata fue la tercera, aunque cronológicamente primera, impresión del encuentro. Jonathan Dos Santos, el menor de los hermanos Dos Santos, apareció en el once titular como novedad en los esquemas de Guardiola. Mucha clase, poca complicación, gran visión de juego y valentía, así como compromiso y liderazgo, fueron los detalles que me está dejando el chaval de la cantera.
Por último, otro de La Masía que apunta alto. Sergio, el hijo de Busquets, aquel portero que jugaaba porque no había otro mejor -las cosas como son-, volvió a repetir una actuación brillante tanto en el aspecto defensivo como en la distribución del balón y los regates para esconder el balón en el centro del campo. Una notable actuación para el joven culé que, de seguir así, será un seguro en el centro del campo tanto del Barça como de la Selección (española, por supuesto).

   

1 comentario:

Gabriela Miranda dijo...

El empate frente al Villarreal es un buen resultado, maxime si vemos que se ha convertido en nuestra bestia negra estos últimos años.

Busquets hizo un partidazo, cada vez crece más este chico.

Saludos.