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jueves, 10 de diciembre de 2009

VICTORIA, LIDERATO Y PASE A OCTAVOS EN EL FRÍO UCRANIANO

Pablo Orleans | Era necesario ganar. Para seguir adelante en la máxima competición europea, el Barça necesitaba de la victoria en tierras ucranianas para espantar fantasmas y malas sensaciones y formar parte de un bombo de octavos como el campeón de Europa. El intenso frío y el tempranero gol de Milevsky no minaron la moral de un equipo que, fiel a su estilo hasta la muerte, se repuso y remontó con total dominio un partido que se había puesto cuesta arriba. Xavi primero y Messi después contrarrestaron la ventaja ucraniana y dieron el golpe de autoridad necesario para completar un partido en el que el rondo fue continuo y la superioridad del Barça se hizo notoria.


El tempranero gol de Milevsky puso contra las cuerdas a un Barça que no acusó el nerviosismo.


Comenzaba mal el encuentro. Al minuto y veinte segundos de partido, un centro-chut de Shevchenko fue levemente rematado por el gigantón Milevsky que la rozó lo suficiente como para que Valdés, tras detener en ralenti el balón a un metro escaso de la línea de cal, se le escapó a lo Arconada por debajo del antebrazo y se coló dentro ante la inútil estirada del meta culé para atraparlo. Así se ponía el encuentro, con varios grados bajo cero, con un gol en contra, con la presión de quedarse fuera de la Liga de Campeones y contra un equipo que, en su feudo y en su clima habitual, se mostró muy serio atrás y pudo poder en peligro la continuidad del Barça cuando todos daban por hecho su pase a las rondas eliminatorias.

No fue tan fácil. Fiel a su estilo, el equipo de un Guardiola con una nariz tan roja como la de un payaso de circo, siguió tocando pacientemente el balón, abriendo a bandas, buscando a Ibra, triangulando en el centro del campo, sacándola en corto, buscando huecos y llegando a portería. Por momentos el partido pasó de lo interesante a lo soberanamente aburrido. Un rondo continuo en el que los jugadores del Dinamo de Kiev eran los toros y los blaugranas los toreros. Fue un mareo constante que aburría, sobre todo, porque la defensa cerrada de los ucranianos no dejaba demasiados huecos para los delanteros culés que, a pesar de tener un dominio absoluto sobre el cuero, no llegaban con demasiada claridad. Tocando y tocando hasta que, el que más la toca, pasó inadvrtido entre una defensa demasiado preocupada por detener a Messi e Ibra y, tras un gran centro de Abidal por la izquierda, logró rematar a gol tras segada y empatar el encuentro. Xavier Hernández, el gran centrocampista organizador del Barça, se convirtió en un goleador nato para poner las tablas y la tranquilidad en el marcador culé.


El gol de Messi dio la victoria, el liderato y el pase a octavos al Barça.


Pero nada cambió en lo que se refiere a la postura de los de Kiev. Agazapados atrás buscaban contras rápidas en despistes azulgranas para rematar a un campeón que, a base de posesión, fue adormilando el encuentro. No conseguían llegar a portería con claridad y los ucranianos esperaban con las uñas afiladas en su propia zaga. Tampoco se veía a un Barça convencido de la remontada. Con un juego más lento de lo habitual, ni la entrada de Pedro en la segunda mitad dio sensación de entretenimiento. Un Barça clasificado y un Dinamo de Kiev rácano y defensivo hacían presagiar una final de segunda parte monótono y auguraban que el monólogo de los culés se hiciese pesado hasta el punto de aborrecer el partido. Así fue. Pero antes, el genio del Barça, uno de los jugadores más desequilibrantes del planeta que anoche estuvo inusualmente fallón, hizo gala de su cualidad más destacable y resolvió con maestría un partido soso y agotador. Con un genial disparo de falta directa, Leo Messi, que después se tuvo que retirar con un esguince en su tobillo derecho, demostró por qué es un jugador diferente. Cuando todos esperaban las tablas en el marcador y la rácana clasificación del campeón en campo contrario, llegó Leo y decidió el partido. Tres puntos más para el Barça, victoria, liderato y clasificación. Ahora, a por la cuarta Champions.

Imágenes | Marca.com
    

miércoles, 9 de diciembre de 2009

GOLPE DE AUTORIDAD PARA SEGUIR VIVO

Pablo Orleans | Esta noche a las 20.45 horas, el Barça juega uno de los partidos más importantes de la temporada hasta el momento. Debe, por lo menos, empatar para seguir adelante en la competición de la que es el actual campeón y debe hacerlo en un escenario frío, hostil y difícil, pues Kiev puede convertirse en el particular Stalingrado de los de Guardiola. Con un terreno de juego presumiblemente duro, con un termómetro que bajará de los cero grados con seguridad y con una hinchada local que tratará de inquietar al equipo culé, el choque entre campeones españoles y ucranianos va a ser un partido vital para el futuro de la entidad catalana.

A pesar del gran inicio de temporada que ha realizado, el Barça ha tenido unas cuantas dificultades en la fase de grupos de la Champions. En uno compuesto por cuatro campeones de liga, el club culé ha aprendido que, si quiere ganarlo todo de nuevo, va a tener que sudar sangre y no le va a servir la vitola de favorito para ganar los partidos. Un grupo duro que le va a servir para tomarse las cosas en serio, pues ya ha conocido la derrota a manos de un equipo que nadie daba por peligroso: el Rubin Kazan. La derrota que sufrieron los blaugranas en Rusia les debe servir ahora para no confiarse y saber que ellos, a pesar de los títulos y la calidad de nuestros jugadores, parten con ventaja. Conocedores del terreno de juego, aclimatados a unas temperaturas importantemente bajas y con el "calor" de jugar en su estadio ante sus aficionados hacen de un equipo débil lejos de Kiev, un conjunto temible o, cuanto menos, respetable en su feudo.

De este modo, el Barça debe jugar como sabe, al toque, al ritmo de Xavi, el mismo tempo que el de la cuarta sinfonía de Iniesta, con ese fútbol de Dioses hecho por reyes del deporte rey. Un partido que hay que ganar sí o sí. Un encuentro trascendental en un momento trascendental. Un golpe de calor necesario para seguir compitiendo en la máxima competición mundial: la Champions League. Para ello, un arma letal acostumbrada al duro frío del norte. Zlatan Ibrahimovic, un genio del fútbol que hoy, debe volver a demostrarlo.
  

miércoles, 30 de septiembre de 2009

VICTORIA Y LIDERATO

Pablo Orleans | Segunda jornada de Champions y el Barça ya encabeza el grupo F con 4 puntos en su haber. Anoche, la victoria por 2-0 ante el Dinamo de Kiev y el empate entre Rubin Kazan e Inter de Milán (1-1), hizo que el equipo que dirige Pep Guardiola lidere en solitario la tabla del grupo de los campeones.
Está claro que este grupo va a ser bastante complicado. Dos equipos grandes e históricos de Europa como Barça e Inter, un equipo histórico de la Europa del este y una revelación en la fría Rusia como es el Rubin Kazan, va a hacer que la clasificación para los octavos de final de la Champions, la verdadera Champions, se vaya a poner muy cara hasta para el actual campeón de Europa. Jugar en pleno diciembre, en la antigua Unión Soviética con varios grados bajo cero, con un césped duro como una roca, pelado como un campo de tierra y contra un equipo acostumbrado a jugar (y ganar) en esas condiciones hace que las posibilidades de estar entre los 16 afortunados de los octavos de final sea -cada año más- una odisea hasta para el conjunto más experimentado (véase el Real Madrid de las útlimas temporadas)

El partido de ayer entre Barça y Dinamo de Kiev lo disfruté en dos tomos. El primero, subido a un autobús marca Alosa y disfrutando de los comentarios de los compañeros de la Cadena SER y su Carrusel Deportivo. El segundo, en mi casa, delante de la televisión.


El primer tomo, que coincidió con la primera mitad del encuentro, lo sentí a través de mis oídos como una parte en la que el Barça dominó y tuvo numerosas ocasiones. Primero Messi, luego Ibra, después Iniesta, más tarde de nuevo Messi y...goooooooooooooool!! Oliveros cantaba el primer gol del encuentro y yo, desde el autobús y pegado al auricular del amigo y compañero de blog Miguel Salazar (Mikis), pegué un saltito en mi asiento y celebré el gol de una manera mucho más moderada de lo que me hubiese gustado...C'est la vie.


Acabó el primer tiempo y yo bajé del autobúa al mismo tiempo. Llegué a casa y me preparé para una segunda parte que ansiaba. Tenía mono de fútbol (y eso que el último fútbol que vi fue el domingo...) y el Barça no me defraudó. Ni el Barça ni el partido, porque el Dinamo de Kiev jugó muy bien y tuteó por momentos al equipo blaugrana. Si siguen así, y juegan la baza del factor clima, son unos firmes candidatos a aparecer en el cuadro eliminatorio de los octavos.
Después, la entrada de Pedro (por un Iniesta que va cogiendo poco a poco la forma y el ritmo) refrescó el ataque blaugrana demostrando que él también merece un puesto en ese privilegioso tridente atacante. Con un gran gol, Pedro, nuestro Pedrito, puso la firma del propio Guardiola, de un entrenador que apuesta por jóvenes que, con esfuerzo y continuidad, hacen de un equipo bueno, un bloque casi invencible.

Así me quedé yo en casa. Contento, feliz y de nuevo líder. Porque yo no soy catalán, pero adoro al Barça señor Laporta, mucho más que usted.

Imagen: As.com
  

martes, 29 de septiembre de 2009

VICTORIA SIN DESCANSO

Pablo Orleans | Quinta jornada liguera y el Barça sigue sin quitar el pie del acelerador. Con quince puntos conseguidos de quince puntos disputados, el equipo de la ciudad Condal sigue en la cabeza de la clasificación junto con el Real Madrid, ambos un escalón por encima del resto de conjuntos de la categoría.

Este fin de semana, el Barça debía jugar en un campo difícil, contra un equipo correoso y en un terreno de juego en penosas condiciones. La Rosaleda se mostró, durante 38 minutos, como el fortín que podía hacer flaquear a un equipo rival muy por encima del nivel de sus jugadores. Éstos, incansables guerreros, presionaron continuamente a sus rivales, aunque al final, sucumbieron ante la gran calidad de los componentes blaugranas.

El partido comenzó de una manera diferente a la que nos tiene acostumbrados el equipo de Pep. Sin demostrar un dominio del esférico apabullante en los primeros minutos del encuentro, la posesión cambió de camiseta continuamente. El Málaga parecía cómodo sobre el césped y el Barça, huérfano de balón, deambulaba a la espera de que el genio del centro del campo llamado Xavi Hernández, tomase la batuta del encuentro y encaminase al equipo hacia otra victoria necesaria si no quería quedarse descolgado de la cabeza de la clasificación, es decir, del Madrid. Los minutos pasaban y las claras oportunidades no llegaban. Fue entonces cuando lo que podía parecer un 'mal de ojo', se convirtió en (casi) una bendición. Henry se rompía pasado el minuto 30 y tuvo que ser sustituido por el sueco Ibrahimovic. A partir de ahí, el Barça tuvo más y mejores ocasiones y el propio y recién entrado Zlatan adelantó a los culés tras una gran jugada del equipo.
Tras el descanso, el Barça comenzó a parecer el equipo de siempre y sus jugadores mejoraron mucho respecto a los primeros cuarenta y cinco minutos. Como si de un capricho del destino se tratase, tras otra lesión, esta vez de Chygrynskiy, la entrada de Piqué al verde desencadenó otro tanto a favor de las filas blaugranas. El propio central catalán fue el autor del segundo tanto que hizo el 0-2 con el que se llegó al final del encuentro. Un 0-2 que decía más de lo que un resultado de fútbol pueda aclarar.
Este 0-2 decía que la superioridad del Barça no fue tan clara en este partido como lo había sido antes. Decía que un equipo menor, con esfuerzo y planteando un partido con 'gran' visión (con un campo sin césped y a base de patadas y más patadas) pueda herir el juego de los culés.

UN PROTAGONISTA INNECESARIO
El protagonista invitado al encuentro del sábado fue Delgado Ferreiro, un colegiado que, a priori, iba a disfrutar de un espectáculo deportivo. Sólo debía moderar a los veintidós jugadores del terreno de juego y no lo hizo. No fue justo en numerosas ocasiones, se comió dos penalties clarísimos a favor del Barça y quiso parecerse a los colegiados ingleses, sin conseguir siquiera acercarse. Cuando debía cortar las jugadas, no lo hacía. Cuando debía dejar seguir el juego, lo cortaba: un desastre.

LLEGA LA CHAMPIONS
Hoy, sin apenas descanso (dos días después), el Fútbol Club Barcelona se enfrenta (20.45 horas / TVE1) en partido europeo a un clásico del viejo continente en horas bajas. El Dinamo de Kiev llega a Barcelona para intentar batir a un equipo difícilmente batible en su campo. Con un terreno de juego con unas dimensiones muy amplias, el Barça juega en todo lo largo y ancho de las líneas de cal que delimitan el rectángulo de juego. Un equipo que tiene tomadas las dimensiones de un campo grande y que además juega un fútbol, actualmente, inigualable es muy difícil de derrotar.
Esta noche, el Barça intentará conseguir su primera victoria de este año en la Champions y de este modo luchar en un grupo en el que todos son campeones de sus respectivas ligas. Hoy empezará a vislumbrarse el futuro del campeón de Europa y todos sabremos si esta campaña sigue la misma estela que siguió el año pasado.
Los posibles once elegidos por Guardiola en el equipo titular de esta noche serían:

Valdés

Alves    Puyol    Piqué    Maxwell

Yayá Toure

Xavi             Keita

Pedro                                Messi

Ibrahimovic

Imagen: As.com